15 enero 2011

ALVAREZ SAINZ de AJA, Enrique


Nació en Madrid el 16 de Septiembre de 1884, en la calle Gravina nº 11. Cursó los estudios de Bachiller primero en el Colegio de San Francisco Javier y posteriormente en el Instituto del Cardenal Cisneros, y los de Medicina en el viejo caserón de San Carlos, donde fue interno del gran maestro e insigne cirujano D. Alejandro San Martín y con el Catedrático de Obstetricia, D. Antonio Fernández Chacón. Fue Premio Extraordinario del Bachillerato, de la Licenciatura de Medicina en 1906 y del Doctorado en 1907. Terminó la carrera con un solidísimo bagage clínico. Trabajador infatigable desde sus años mozos, ingresa por oposición en 1908, con pocos meses de intervalo, como facultativo de la Beneficiencia Municipal y de la Provincial, siendo destinado como médico de guardia al Hospital de San Juan de Dios, donde conoce a Juan de Azúa  y es rápidamente seducido por su enorme personalidad.

La influencia que Azúa ejerce en el jóven y brillante médico es extraordinaria. A pesar de su formación inicialmente quirúrgica (su Tesis doctoral versó sobre "Peritonitis con perforación"), de sus coqueteos con la Ginecología (fue vicepresidente de la Academia Española de Ginecología, Obstetricia y Pediatría), rápidamente se orienta hacia la especialidad dermatovenereológica. Es en 1909 uno de los fundadores, con D. Juan de Azúa, de la Sociedad Española de Dermatología y Sifilografía, consagrándose definitivamente a esta especialidad al ser ascendido a médico de Número del Hospital de San Juan de Dios en el año 1913.

A partir de 1913, Sainz de Aja y Sánchez Covisa, bajo la tutela de Azúa, inician sus respectivas escuelas dermatológicas durante varios años. Al morir Azúa en 1922, existen en el Hospital de San Juan de Dios dos escuelas dermatológicas pujantes, émulas y rivales, pero no enemigas, que reciprocamente se estimulan y compiten promoviendo el gradual desenvolvimiento de la Dermatología Española.

Desde 1908 hasta su jubilación acude puntualmente al Hospital de San Juan de Dios, a las nueve de la mañana. Clínico expertísimo, redacta o dicta él mismo las historias clínicas y anota cuidadosamente la evolución de los enfermos. Gay Prieto dice de D. Enrique: "Terapeuta consumado, consciente de la importancia que tiene el tratamiento local, no vacila en hacer personalmente las curas tópicas, para mejor instruir a su personal subalterno..." En otro párrafo continua diciendo este mismo autor: "....Trabajador metódico, organiza un archivo modelo de historias clínicas, clasificándolas cuidadosamente. Este archivo, de valor incomparable, servirá en ocasiones para importantes publicaciones estadísticas, y es que su intuición genial le hizo también anticiparse a la orientación epidemiológica de la especialidad. Colillero del tiempo como su amigo Marañón, al terminar el trabajo del Hospital, vuelve a su consulta privada, para olvidar, dice él, el trabajo de las tardes".

Bravo Sanfeliú, discípulo de Sainz de Aja, manifiesta: "De mi maestro, de D. Enrique, ¡qué voy a decir que no sepais todos!, de un carácter entero, fuerte, aveces violento, pero en chispazos momentaneos. Sin consecuencias. Porque al instante sabía sonreir y no le faltaba sentido del humor..."

Su preocupación fundamental era la clínica y sobre todo la terapéutica. La ciencia y, sobre todo, el arte de curar, fueron meta constante de sus desvelos. Clarámente lo confiesa en el prólogo de su libro "De terapéutica dermatológica": "No vais a encontrar una obra uniforme, ni completa, sino retazos, apuntes sueltos, con más miras a lo necesario y útil que a los didáctico. Es obra, opúsculo o folleto -calificarlo a vuestro placer- para especialistas que, en plena posesión de conocimientos dermatológicos, se hallen vacilantes en Farmacoterapia..."

"...No todo ha de ser ciencia, también es importante la estética, y no es cosa de baladí el arte dermatológico."

Volviendo a Bravo Sanfeliu, dice en una nota, inserta en Actas Dermosifilográficas, que leyendo a Saínz de Aja se aprenden esos "pequeños detalles" que la mayor parte de las veces constituyen la clave del éxito y que en realidad son los que hacen el verdaderos especialista.

Sería imposible reseñar en breves lineas la ingente labor publicitaria de este dermatólogo, que comprende 502 trabajos:citaremos algunos: El prmero en 1902, siendo estudiante de Medicina, es un estudio experimental sobre los efectos de la doble vagotomia en el perro. En 1914 escribio sobre "Fístulas perineales"; en 1922 sobre "Una variedad poco común de adenitis inguinales"

Dos aportaciones a la técnica de la bacteriología (1913). En 1915, aporta catorce comunicaciones, entre las que figuran: "Cinco años de práctica de medicación salvarsánica", "Estudio del cianuro de oro y potasio", "Estudio de una porfiria debido a inyecciones mercuriales insolubles", "Indicaciones dermatológicas del Ictiol"

"Pitiriasis rubra crónica"(1916), "Contribución al tratamiento de los fagedenismos venéreos comunes" (1918), "Hemorragias intersticiales tras inyecciones intramusculares", un estudio completo del tratamiento del lupus tuberculoso, Transmisión de la sífilis de padres a hijos, etc.

En 1920, "Transmisión de chancros venéreos por personas sanas", "Exantemas postsalvarsánicos", "Tratamiento intraraquídeo de la neurosífilis, "Tratamiento hidroterapéutico de la sífilis"

En 1921, merecen citarse:"Cuando deben evitarse las reacciones de Herxheimer en las lesiones sifilíticas", "Pústula maligna curada con Neosalvarsan".

En 1922, "Psoriasis en hipogenitalismo", "Una variedad no común de adenitis inguinal". En 1923, "Epiteliomas primitivos del cuero cabelludo". y en 1926 sobre el "Síndorme precanceroso del pene". Antes se había ocupado del Síndrome de Guillaim-Thaon (1909). También publicó los dos primeros casos de reinfección sifilítica (1910); una modificación de la técnica de Payr (para el tratamiento del lupus tuberculoso (1922) y el tratamiento con carbonato amónico para la erisipela (1913).

Sus aportaciones a la terapéutica son innumerables. Consagra numerosos trabajos al tratamiento de la sífilis, a sus reacciones, primero con el "606" y luego con el "Neosalvarsan", más tarde con el arsenósido y con las terapéuticas combinadas arsenicales y mercuriales. Es el primero en introducir las sales de oro para el tratamiento de los tubercolisis cutáneas.

Realiza una gran labor como serólogo. Introduce en España la reacción de Meinicke.

Funda, aún siendo estudiante, el Ateneo de Alumnos Internos de San Carlos, del que más tarde sería Presidente, e inicia la formación de una biblioteca.

En 1912 acude al Congreso Internacional de Dermatología de Roma, donde presenta cinco comunicaciones, que por su laboriosidad y méritos es nombrado tesorero de la naciente Asociación Internacional de Dermatología; además asistió con cargo oficial a los de Copenhage(1930) y Budapest(1935).

Un año más tarde, en 1913, es nombrado secretario de la Sociedad Dermatológica Española, y a partir de 1922 (muerte de Azúa) alterna con Covisa la presidencia de esa Entidad.

Sale de Madrid poco antes del 18 de Julio de 1936, y vuelve a España Nacional cuando se abre la frontera de Hendaya, instalándose en Burgos, como capitán médico Honorario.

Además de otras condecoraciones concedidas antes de la Guerra del "36", era poseedor, entre otras, de las siguientes.

- Caballero Gran Cruz de la Orden del Mérito Sanitario.
- Caballero de la Gran Orden de San Lázaro y San Juan de Jerusalen.
- Comendador de la Orden de Instrucción Pública de Portugal.
- Medalla de plata de la provincia de Madrid.
- Cruz del Mérito Naval de l 3º clase (La más alta)
- En 1944, se le concede La Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad.

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