La Sífilis

RECUERDO HISTÓRICO

No es nuestro propósito, mi mucho menos, el intentar reconstruir la historia de la Venereología (en este caso de la Sifilografía); pues es bien sabido, se encuentra estampada en multitud de textos.

Pero como la Dermatología y la Venereología, siempre han sido parejas, sobre todo en el periodo de nuestro estudio, y como anticipamos un porcentaje mayor de los tratados, estudian la Sífilis.

Nos limitamos, pues pensamos es obligado, a plasmar brevemente unos datos de este terrible mal.

En cuanto al origen de esta enfermedad, siempre hubo incógnitas, ni Hipócrates ni Galeno habbían dicho ni una sola palabra.

SOUBIRAN & KERARNEY, manifestaban, en esa época, los Médicos desconcertados se callaban mientras el Gran Erasmo exclamaba:

"El dualismo en sifilografía debe ser la religión de los amantes de su estudio. -Aunque no fuera verdad había que creer en él-" (OLAVIDE.Aformismo 32)

" Si me preguntan cual es la enfermedad que extermina a más hombre, responderé sin vacilar: es el mal que desde hace unos años nos azota impunemente..."

Estamos en las primeras décadas del siglo XVI, los enfermos podían contentarse con sudar el guayaco y babear el mercurio.

Los autores, anteriormente citados, recogen datos curiosos de esta enfermedad y dicen:

"...gracias al nuevo espíritu de libre examen, ha llegado por fin el momento en que los Médicos dejan de consultar unicamente los viejos textos, exhaytos ya y vacios de significado. Cara al peligro desconocido, se esfuerzan en constituir un cuadro exacto de la enfermedad y en ponerle un tratamiento racional..."

En otro párrafo, continuan diciendo: "....Entonces aparace Jerónimo Fracastor, ilustre Médico de Verona, quien libre de toda superstición, va a trastornas las ideas que hasta entonces imperaban en Patología..."

Volviendo a la tradición pura de la clínica hipocrática, continuan estos autores, el mencionado Fracastor, establece definitivamente la noción del contagio. La Sífilis además de otras afecciones son descritas magistralmente por él. Intenta incluso explicar el mecanismo de contagio, imaginando unos gérmenes invisibles, los "siminaria contagiorum", que, según él  serían los agentes de transmisión de la enfermedad.

Antes que Fracastoro, contribuyeron al conocimiento de la venereología otros autores como Marcelo Cumano al que se le atribuye el primer trabajo sobre éste tema en 1495, titulado "Pustulae sive vesioe epidemiae". En España, el veneciano, GASPAR TORELLA: contribuye con su obra "Consilium de aguitudine pestifera et contagiosa".

Además de los tesoros del nuevo mundo, los marinos de Colón trían, como consecuencia de sus amores con las indias, una nueva enfermedad, a la que se llamó primero "malum galecum" o "mal serpentín" o "buvas" ; siendo Ruíz Díaz de Isla el que publicó en Valladolid, un tratado contra el mal serpentín y el primero en observar casos de Sífilis en los marinos españoles.

Esta misteriosa enfermedad se extiende a pasos agigantados por la desembocadura del Tajo y por Vigo y por Bayona, después por Palos, Sevilla y por fin por Barcelona, última etapa de éste primer viaje colombino. Ante tal situación, lo Médicos se declaran impotentes y los enfermos poco recursos más que el ayuno y la oración.

"¿Quizás el mal gálico hubiese sido sol mal ibérico?. Pero para desgracia de las cristiandad entera, en Septiembre de 1494, los ejércitos del Rey Carlos VIII de Francia acuden en ayuda de Ludovico Sforza, contra el Rey de Nápoles, y se vuelcan sobre la Italia meridional; el "mal galecum" se extiende como un regero de pólvora por toda la península italiana por medio de los mercenarios españoles del ejército francés, así como los soldados del Rey de Aragón, que acudió en ayuda del Rey de Nápoles..."

"...En 1945, Carlos VIII se ve obligado a abandonar Italia y sus tropas cruzan los Alpes a la desbandada, y se dispersaron por Lyón. Landsquenetes alemanes, albarderos suizos, estradiotas albaneses, arqueros ingleses, españoles, escandinavos, van a diseminar por Europa entera la terrible enfermedad a la que todos querrán dar el nombre del vecino. Para los italianos, los ingleses, los suizos, los alemanes y los daneses, el mal se llamará "mal francés"; pero los franceses, que arrojan la responsabilidad sobre italia, lo bautizan "mal napolitano". Los  polacos, que reciben aquel azote de oriente, le llaman, naturalmente, "mal alemán" y los rusos que lo ven llegar de Polonia se vengan bautizándolo "mala polaco", mientras que para los pueblos de Asia, para quienes la geografia de Europa es una cosa vaga, se limitan a cogerlo con el nombre de "mal extranjero"; tampoco España se quedó sin calificativo", como lo demuestra la obra de Pero Liebault cuyo título es " La Pudendagra o el mal Español", citada por estos autores (ver Tesis).

Estos mismos autores (ver Tesis), basados en los datos expuestos, y que han tomado del "Diario del Contagio" , piensan si la enfermedad a la que nos estamos refiriendo , se trata de una nueva enfermedad importada del "Nuevo Mundo" o por el contrario es conocida en Europa desde la más remota antigüedad y que ha recobrado súbitamente una excepcional virulencia al final del Siglo XV. Esta pregunta se sigue discutiendo durante mucho tiempo, pero hay un hecho cierto, el mal venéreo desde 1494 y bajo el efecto de las terapéuticas cada vez más activas, fue experimentando profundos cambios.

FERNAN-CENTENO, en un artículo titulado "Las malditas buvas" dice:" Otros, en cambio, desde el primer momento se percataron de que no, de que la enfermedad no venía de tan lejos, refiriéndose a la importación por los marinos de Colón, que ya tenían un barrunto de ella los que sentaron plaza de soldado y anduvieron por tierras de Nápoles guerreando contra los franceses. Los vecinos de arriba, ya se sabe, aquí siempre gastaron fama de libertinos y de tener bragueta fácil, así es que corriendo le endosaron el muerto y dieron en llamarle a la cosa "el mal francés", que además de quedar como más fino, dejaba bien a las claras que el paisanaje hispánico nada tenía que ver con el desgraciado morbo" y continúa diciendo:
Representación de la importancia de la terapia mercurial

"Dicen que el personal se alivió bastante con el mercurio, que era lo que se llevaba entonces, mayormente desde que lo probaron los Médicos árabes en algunas enfermedades de la piel, tales como la sarna, el impétigo, y tambien contra los piojos; con los árabes se estiló mucho un preparado al que llamaban "unguento sarraceno"(ver fig)., el personal le tenía mucha fe, en cuanto le picaba algo el cuerpo daba en tirar del mercurio como si tal cosa..."

Mas adelante éste mismo autor, continúa diciendo:

"Lo malo es que al arrimo de la epidemia de Sífilis, surgieron los inevitables charlatanes y curanderos que ofrecía fórmulas milagreras para prevenir o curar el mal; según dice García del Real, hubo en Sevilla, en el Hospital de San Salvador, un afamado individuo, tejedor de oficio, que gastaba buena mano y hasta llegó a curar un buen número de enfermos con un ungüento cuy composición nunca reveló a nadie, pero seguramente estaba hecho a base de mercurio. Otros tuvieron menos fortuna que el sevillano tejedor, atiborraron de mercurio al personal, y claro, en vez de curar lo que hicieron fue intoxicar, por lo que mucha gente empezó a padecer eso del ptialismo, o sea, que peor vino a ser el remedio que la enfermedad"

En cuanto a la terapia mercurial, Francisco Villalobos, natural de Villalobos (Zamora), que llegó a ser Médico de Carlos I, escribía durante su época de estudiante en Salamanca, una obra editada en 1498, en tono un tanto irónico y burlón, titulada " El licenciado Villalobos sobre las contagiosas y malditas buvas, estoria y melecina"; el original de esta obra se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid y a partir de ella Teresa Herrera ha hecho una reedición en 1973, patrocinada por la Cátedra de Historia de la Medicina de Salamanca.

La obra a la que antes haciamos alusión reza así.:

" Mas otros curaban esta pasión
que siempre había sido de albardas maestras,
haciendo de azogue y de unto una unción
que daba al dolor gran mitigación
y aquesto era echo por modos siniestros
que como el azogue es mortificativo
y el unto ablandaba aquel cuero encogido,
haciáse el azogue más penetrativo,
quitaba el dolor destruyeno el sentido"

Volviendo de nuevo al origen de la Sífilis, y a las incognitas existente; LAZO GARCIA, dice:

"Multitud de pacientes investigadores se afanan por demostrar que la Sífilis fue dolencia humana desde los más remotos tiempos de la historia. Pero otros no menos doctos sostienen que fue calamidad traida a nuestro mundo por aventureros y navegantes que acompañaron a Colón; continua diciendo:

"Será justo reconocer que los datos más o menos auténticos y las descripciones más o menos exactas realtivas a los antecedentes históricos de la Sífilis, alimentan incertidumbres, isnpiran sospechas y justifican  vacilaciones; pero también que ni aisladas ni en conjunto constituyen pruebas categóricas y definitivas"

La mayoría de los autores se apoyan en argumentos tan probatorios que pudieran calificarse de fundamentales, tales son la razón biológica, médica e histórica.

Dos siglos más tarde, desde que el mencionado Fracastoro en su obra "Syphilis sive morbus Gallicus", en la que se relata que el pastor Syphylos contrajo el mal gálico; hasta llegar a la segunda mitad del Siglo XVIII, en la que hay que recordar la contribución de Jaime Ysern de Jener (1789-1863) en España, con su disertación acerca de las enfermedades venéreas, en la que afirmaba:, la indudable existencia del virus sifilítico y la contagiosidad y herencia del mismo; pasando por Ricord y por el fundador de la sifilografía moderna Fournier, autor que emitió ya en 1881 cinco leyes sobre la Sífilis, en la que decía que no tenía génesis expontánea, que tenía un periodo de incubación más o menos largo, que el primer fenómeno que resulta del contagio o de la materia virulenta, se manifiesta en el lugar de penetración y que dicho fenómeno era siempre solitario durante cierto tiempo constituyendo la expresión única de la enfermedad, y que pasado dicho tiempo suceden otros síntomas no localizados en el punto de contagio pudiendo afectar a todos los tejidos y órganos.

Ya incluso después del descubrimiento del agente causal por SCHAUDIN y HOFFMAN en 1904, según LAZO GARCÍA (El sainete), todavía dos médicos argentinos, los doctores Jauregui y Lancelotti, sorprendieron al mundo entero con la novedad de un sensacional descubrimiento. Proclamaron que despues de diez años de investigaciones habían logrado desentrañar, en el año 1925, el hasta entonces misterioso y desconocido origen de la Sífilis, afirmando haberlo encontrado en la llama, utilizado por los indígenas como bestia de carga; y que los citados médicos decían que la sífilis era una enfermedad peculiar de la llama, cuyos rebaños domésticos permanecían durante muchos meses aislados bajo vigilancia de pastores que, en ocasión de esas solitarias y prolongadas astinencias, incurrían en sucio pecado carnal, favorecidos por la especial disposición anatómica del sexo en la llama hembra, y que recibiendo con el contagio de la enfermedad el merecido castigo, al regresar a sus hogares lo transmitían a sus familias.

Continua diciendo éste mismo autor, que los mencionados médicos, relataban sus investigaciones con notable método científico, describiendo las lesiones sexuales de la enfermedad en la llama, el constante hallazgo en las mismas del treponema, sus experiencias de inoculaciones positivas de la llama al hombre y viciversa, el afortunado cultivo del treponema, tantas veces fracasado en Europa, y, gracias a dichos cultivos, la obtención de un suero curativo antisifilítico.

El problema no quedó así, algunos sabios de Europa acogieron cándidamente el pretendido descubrimiento, hasta el punto que un sifilógrafo francés D. Barthelemy llegó a proponer que el nombre clásico de Sífilis fuese cambiado pro el "Llamáfilis".

Algún tiempo después, y como fruto de las serias investigaciones científicas por Lombardo y Tornabouni en Pisa; Bosellini en Roma; Hoffmann y Zurbelle en Bon, etc, pudo afirmarse con plena certeza, que la llama no padecía la infección sifilítica, que no es absolutamente inmune y que era patente la falsedad y cultivo del treponema en el animal.

Es en el año 1904, cuando se identifica el Treponema por Schaudium y Hoffmann y dos años más tarde (1906), acontece otro gran descubrimiento po Wasserman......

Continuará......

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